lunes, 21 de octubre de 2013

Los últimos rayos de verano

Una cálida fotografía que retrataba un momento en nuestras vidas, el reflejo de una relación que acabaría por arder, igual que el sol que ese día se ponía a nuestras espaldas. Un simple roce, un gesto delicado que nos unía, dos figuras estáticas, llenas de cariño desimantado y lo más doloroso; cómo esas miradas opuestas, cabizbajas, apuntando a direcciones tan distintas que tardaría tiempo en reconocer cómo hablaba de por sí esa triste imagen.
Débil, muy débil. Ni con el vigor suficiente de poder apuntar al suelo con solidez con esa mirada tan arrastrada. Tú, mi debilidad. Y el contrario, tan firme, con esa fuerte presencia que no hacía más que ocultar lo más delicado que había en esa existencia.
Aquella puesta de sol se nos escapó rápidamente de las manos, pero el recuerdo que captó la lente hace que se sienta eterno, como si pudiera recobrar la calidez de esos finos rayos de sol que nos bañaban en los últimos días de verano, para no volver.

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