Cuando te odias de esa forma realmente lo único que acabas
llevando son desgracias a los que te rodean. Cuando te odias de esa manera, ni
el amor más profundo puede salvarte. Y tratando a éste de la forma más
despreciable que puedas hacerlo, y así normal que quieras morir.
Y de esa manera, el día y la noche, volviéndose un hachazo y una
sonrisa intercambiando puestos hora sí, hora también. Siendo un virus, una vergüenza
infectando el alma y contagiando tu odio a los corazones… Entiendo, así normal
que quieras morir.
Sigue llorando a las noches bajo la sonrisa de la luna, deseado haber podido llegar a brillar tanto como ella alguna vez.

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