Las paredes ya no arropan mi dolor ni mis temblores nocturnos.
Las mantas me dan frío. Siento el frío.
Y tu mano, tan cálida y suave. Ahora, más que nunca, mejor que ninguna.
Las mantas me dan frío. Siento el frío.
Y tu mano, tan cálida y suave. Ahora, más que nunca, mejor que ninguna.

No hay comentarios:
Publicar un comentario